sábado, 11 de abril de 2009

Weekpost

Sábado: mi primo-amigo y yo vamos a “Las puertas”. Lo había encontrado sentado en el parque una noche semanas atrás, inevitablemente platiqué dos horas y media con él, no fui a mi trabajo.
Lo conocí hace años, es sobrino de un tio político, ahora es prácticamente mi primo. Se enamoró de una mujer de cabellos negros y piernas largas que lo ha abandonado. Ese hombre de cabellos largos y rizados ha estado triste. Me cuenta historias, le cuento cuentos, -hay mucho que contar y poco que callar- le comento. Me explica ciertas teorías que aún no lograba comprender.
Llegamos a la conclusión de que el “Mal de amores” no es un dolor, sino una sensación visceral que se s i e n t e en la “boca del estómago”, justo ahí, una sensación que oprime y rasguña al mismo tiempo, algo que inicia ahí y llega hasta la garganta convirtiéndose en un nudo tan apretado que a veces no te deja respirar, y , cuando lo desatas sale agua de él y no deja de salir por mucho tiempo.
Me explica lo que es la “limeransa”, que es el estado en el cual nos atrae, gusta, mueve el tapete una persona y añoramos estar con él/ella, cualquier pequeño saludo, cumplido, por más ínfimo que sea lo vemos como una señal de amor, aunque éste no sea recíproco. Me di cuenta entonces, que alguna vez estuve “limeransada”, reí al respecto. Esa misma noche ambos vimos una estrella fugaz, mi deseo, el de siempre solo que ahora con distinto nombre, el suyo aún no lo he descubierto.
Él es de esos hombres con los cuales uno se siente tan a gusto platicando que la mayoría de las veces se me va el tiempo haciéndole preguntas y armando mis respuestas, que comparte el mismo deseo por tomar el “veneno” todas las mañanas y noches, el mismo frenesí del insomnio. Es un gusto tenerlo como bebedor de café los días de tristezas, de familias compartidas y de sueños lejanos[me gustó nuestro primos-reencuentro].
Domingo: comparto mi tarde con °°EL clan de los No humildes°°, sin sobresaltos y como siempre todo de los mas ameno. Reitero mi aprecio y amor hacia ellos.
En la noche salgo con aquel joven conocido por medio de unas cuatitas preciosas. Me cuenta que llegará a planear su viaje a otros estados para éstas vacaciones. Un joven muy amable, con un gusto musical similar al mío. Me platica sus conquistas, le platico mis quereres. En este tiempo de conocerlo, tan corto , previo me siento cómoda. Por alguna extraña razón no me intimida contarle algunas cosas. Es un viajero constante, dormilon de aeropuertos y espectador de incendios. Habla con israelíes con un lenguaje de manos, asiste a funerales de leones marinos y se dedica a salvar pollos de guerras mundiales. Un tipo de lo más peculiar, con olor a viajero. [conocerlo ha sido una buena adquisición]
Lunes: francamente no recuerdo que hice el lunes, sólo que salí temprano de mi maravilloso trabajo cargando una laptop, mi bolso de mano, sobres de papel manilla dentro de los cuales se encontraba la valiosa demanda de mi jefe y traía puesta una blusa color azul rey. Carlina me dice que está en mi oficina, ya me había marchado, fue una lástima no verla a ella ni a Carito.
Martes: sí recuerdo mi martes. Mucho trabajo, demanda en proceso, mujer cansada, pensamientos distorsionados y sentimientos estables. Bajo las escaleras, y ahí estaba. El hombre al que conocí hace 3 años o un poco más, 2 años de no vernos las caras, subo a su auto y hablamos como si nos hubiéramos visto ayer. Definitivamente hay personas en la vida a las que vale la pena conocer y tener en cuenta. Él es un paria, o eso juega a ser. Tiene 24 años y barba castaña, mente soñadora y ojos que parece que siempre están dudando de la existencia del mundo a su alrededor. Llegamos al café, hablamos de nuestras vidas fantásticas cerca de hora y media. Discutimos sobre nuestros sueños, mi °°lista de cosas por hacer°°, le cuento mi “Paula” endemoniada y me felicita por el proceso concluido. Me platica anécdotas, me siento tan a gusto, me gusta para primo. Él es de esos hombres a los que podría llamar “compadre” con todo el gusto y el disgusto del mundo al mismo tiempo, es de esas personas que se sienten tan “mal paridas” que cada vez que entra a un sitio llama la atención por su enigmática presencia. Entonces llega ella, mi mujer de los 45 kilos, después de la llamada y la mirada de él señalándome complicidad para su reencuentro, 2 años después, tanto tiempo. Lo planee, lo siento, quise verlos juntos brillando, ella es tan luminosa cuando está a su lado, y la imagen de los 2 dándose un abrazo acortando las distancias fue para mí, pequeño ser solitario, una pequeña oleada de brisa que refrescó mi alma del calor abrazante. Ese día, dormí feliz, porque sé que los hice felices. Lo siento, planee con alevosía y ventaja su reencuentro.[me gusta, me gustó ver ese reencuentro]
Miércoles: sobregirada. Y por que siempre tengo de que hablar estoy “sobregirada”. Ceno con mi familia y compartimos el tiempo que casi nunca tenemos. Vi una película en casa de la amiga de una amiga, casi duermo.
Me encuentro de madrugada platicando con el tipo de las casualidades no casuales. Me ha preguntado varias veces si creo en las casualidades, le digo que sí, pero que hay que tomarlas de vez en cuando y no dejar pasar esos momentos mágicos del día. Estuve a punto de no verlo e ir a dormir, fui porque quería saber que se puede platicar con alguien de 1:30 am a 3:30 am, he descubierto que el ser que se siente “ordinario” por tener cabello negro y lacio [igual que el mío] es una caja de sorpresas y pude haber estado conversando hasta el alba con él. Al parecer, los dos “sabemos lo que no queremos en nuestras vidas” y con eso es más que suficiente. Tiene historias tal vez menos o más truculentas que las mías, un timbre de voz agradable y huele a tabaco. Tomó dos whiskys y cuatro cigarros, tiene planes de vuelo como los míos y musicalmente se me parecer. Es muy peculiar, habrá que descubrirlo, es extraño, tal vez sea bueno. No puedo definir exactamente de qué hablamos, en dos horas fue información que se habla con gente recién conocida y común en una semana, fue distinto algo un tanto sideral.[ me gustó el encuentro fue...].
Jueves: Me reencuentro con el “paria de barba castaña” y mi mujer de los 45 kilos,.A lo largo de 4 horas platicas de lo más interesantes, mi mujer de los 45 kilos y el paria me hicieron pasar una velada magnífica. Me encanta verlos juntos, son pura luz en potencia. A pesar de mi baja e presión automática ha sido un día de lo más interesante, me gustó saber que puedo estar en mi mundo con personas así, con gente que en estos días conocí y reconocí… me gusta.
Lo más interesante, la “llamada” alguien llama a mi teléfono móvil a las 11:22 pm. Planeo como sacudirme de nuevo.

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