miércoles, 25 de marzo de 2009

**Mosca muerta.**


Han pasado 18 años, y unos cuantos meses más. Tenía mucho frio y te llevé a nuestro refugio favorito [detrás de la máquina para hacer tortillas en casa de nuestros abuelos…recién apagada, irradiando aún el intenso calor]. Enero, tarde de enero, cielo grisáceo, 3°C o tal vez 4…

Olías a talco para bebé Johnson´s Baby, el olor que ha acompañado a tu piel desde entonces.

Tenías tu carita blanca y tu lustroso y corto cabello negro, tu pequeño mameluco azul turquesa con la figura del pingüino ridículo en la “pancita” de bebe que aun tenias. Olías a talco, tenías tanto frio, estabas tan triste que no sabía si el cielo era gris por encontrarnos en el pueblo durante el crudo invierno, o por la tristeza de tus ojitos pequeños, ingenuos, iguales a los que ahora a diario veo.

Tomé tu pequeña manita antes de que rompieras en llanto después de presenciar ese pleito tan feo, yo estaba molesta, como siempre. Te abracé antes de escondernos, teníamos tanto frio, nuestros cuerpos eran tan pequeños, estábamos tan solas, en el fondo, siempre tuve miedo, nunca te diste cuenta de eso.

Dejamos atrás los gritos, y, de nuevo, te llevé a mi mundo, como siempre, a donde siempre.
Llegamos a nuestro escondite secreto, ahí ya no tenía miedo. Reí, mi enojo se disipó y empecé a contarte un cuento. Tenías 3 años y ya te amaba con toda mi alma, tenías 3 años y aún no hablabas, y, a tus 3 cortos años, eras el ser mas sensible con el que a mis 4 años me había topado.

A mis 4 años me sentía la personita más grande del mundo, tenía que cuidar a la “cosa” que siempre andaba siguiéndome, que nunca hablaba y de la cual yo era intérprete. A veces me cansabas, a veces no sabía cómo hacerle para que hablaras, sólo yo entendía tus “palabras”. No te soportaba.

Aquél día mi destino cambió al verte. Mi “cosa seguidora” estaba inerte, no quería moverse, no quería jugar, no quería nada, únicamente veía el cielo gris de enero con sus ojitos tiernos. Mi cielo se oscureció, y empecé a amarte más que nunca. Te di juguetes, peiné tu corto cabello, negro y lustroso cómo el mío, te hice muecas, te besé y abracé como nunca…no sabía que hacer para que olvidaras lo que habíamos visto. Entonces, te llevé a mi lugar favorito, mi sitio perfecto, tibio, sereno.

Llegamos, y hablé, como siempre, hablé más y más para entretenerte, te conté mis cuentos. Besé tus cachetitos fríos, te conté que olías a talco, te abracé, y no sirvió de nada… estabas frente a mí… con la mirada triste… y te dije:

--N: no pienses en eso, ellos siempre pelean..¿Te gusta? Aquí no hay frio, acaban de apagar la máquina, aquí no van a encontrarnos.

--L: wara hhdbhdsjd waralkjfuhf jhsw chuco,kdgeygd ksjd [esas eran tus palabras, aun no hablabas, sin embargo, entendía lo que me decías]

--N: no estés triste, ya te lo dije, aquí no nos van a encontrar. No vayas a chillar que me choca verte así.

--L : jgdewidj wacadhkgdhd jasjsuyd.

--N: no, cómo crees, abuela Adelina no viene.

--L: gchdwedhwjnkxnjjs.

--N: hueles a talco. ¿Te cargo?

--L:gedheuwuhdedhie3

--N: yo igual tengo hambre, chupa tu biberón.

--L:hgdwdjnedhfrjff.

--N: ya te dije que no quiero que estés triste, ¿Qué quieres que haga para que no estés así?

--L: hjfufrdwlfiurfrif.

--N:no importa, cualquier cosa.

--L:ugfyryfh4fubhjbdc.

--N: no te muevassssss¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Azoté mi pequeña mano sobre tu hombro… entrecerraste los ojos, dejaste caer tu biberón con chocomilk, ya frio…

Dejé mi mano quieta ahí unos segundos, tus ojos se agrandaron y surgió de ellos un destello. Cerré la palma de mi mano derecha, sobre tu pequeñísimo hombro derecho. La retiré de ahí, con un tesoro entre mi puño pequeño. Lo sostuve frente a mí, lo vimos al mismo tiempo. Abrí mi puño, y, ahí estaban.

Dos moscas muertas¡¡, las miramos con curiosidad. Sonreíste.

--N: toma, te las regalo.

--L: jhdsuyeuyehduns.

--N: ah.. pero con una condición.

--L: jhdfyegtfyegbf.

--N. no quiero que vuelvas a estar triste.

--L:ghweygfhjebfkjd.

Deposité las dos moscas muertas en tu manita, las viste, reíste alegremente, las tocamos con nuestros deditos, reímos como locas, como siempre, como nunca. Fuiste feliz, y me hiciste feliz.
Guardaste las moscas. Nos llamaron para ir a comer.

18 años y meses después, sigues oliendo a talco para bebe. Sigues siendo tal sensible como siempre, has aprendido a hablar, y sin hablar aún te entiendo. Tienes el cabello largo y negro, sigues siendo pequeña, mucho más pequeña que yo. Sigo teniendo miedo, aunque tú no lo sepas.

Ya no se cazar moscas, ahora cazo ilusiones para ti, para verte feliz cada vez que amanezca. Te amo más que aquél día de enero.Mi “cosa” ya no me sigue, ya no soy su intérprete, ya hemos crecido. Te sigo llevando a mi escondite, tus ojos siguen siendo los mismos, inquietos y a veces tiernos.

Ahora presido tu Club de Fans…

Te quiero más… te presto mis alas, me prestas tus moscas.

5 comentarios:

  1. con que esa es la historia de las moscas muertas. :0

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  2. ..[nebulOsa en tRansiciOn]..1 de abril de 2009, 21:26

    la foto es lo mejooooooooor jajajaja

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  3. esa es la historia de la mosca.. contada por mí.. es mejor.. xd
    y si, la foto es lo máximo :P.. antes de que crecieramos y la cara se nos deformara jajjaa

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  4. Gracias. Espero que diario esxistan moscas para alegrarme la vida.

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  5. Snif, por fin pude conocer la "historia de las moscas"...

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