miércoles, 25 de marzo de 2009

El club de la pelea. [H.M] [el miércoles, 28 de enero de 2009 a las 10:07 ]

ººEl domingo vi El Club de la Pelea, superó mis expectativas, un Edward Norton de lo más esquizofrénico [confieso que siempre me ha gustado], y el comentario obligado,las abdominales de Brad Pitt en su mejor momento físico, ya que ahora es todo un padre de familia con 7 hijos. “Si tuviera un tumor, lo llamaría Marla” [frase célebre], si tuviera un tumor, lo llamaría H.M. Tuve un tumor hasta el día lunes 26 de enero, empezó a salir en mi cerebro hace aproximadamente 5 meses y éste se había acostumbrado a su presencia. Mi tumor, mi muy querido H.M era de lo más simpático en los dias en que me inundaba la tristeza, salió un día y ahí empezó a crecer. El lunes decidí de una vez por todas “extirparlo”, hice el primer corte con un bisturí de palabras sutiles, el tumor, no mostró resistencia alguna, de hecho ha ayudado un poco con la operación, eliminándose [por no decir “eliminándome”] de dos páginas de mi cerebro cibernético. Ha quedado una herida que aún sigue latente, se que con los días ha de cerrarse, como todo lo que viene y se va, como la espuma llega a las orillas del mar y deja a ésta en el momento exacto, antes de que la arena la empiece a extrañar. El tumor se ha ido, ayer lo extrañé. Decidí extirparlo por que había días que me hacía daño, se convertía en “maligno”, hacía que mi cerebro viera imágenes dolorosas, seguía platicando con él para que nuestra “amistad” persistiera. En últimas fechas el tumor me dolía más que de costumbre, el tumor H.M añora a otra persona, lo he dejado ir, jaja, he dejado ir a un H.M que nuca tuve.Espero, fervientemente, que el tumor no esté molesto con mi pobre cerebro, espero que al encontrarnos por la vida se ría de lo que pasó y podamos entablar una conversación de lo más diáfana en emociones, los tumores no deben de mezclar con el cerebro emociones, eso es lo que los convierte en “malignos”. Deseo que a mi tumor, que no se llama Marla, le vaya bien en la vida, lo recordarè como fue, el tumor mas beningo que tuve en la vida, el más platicador en mis noches de insomnio, con conversaciones intensas y a la vez serenas. Decidí extirparlo por el gran afecto que llegué a tenerle, para que algún día él y yo podamos, sin resentimientos, volver a crear historias. Me siento tranquila, lo extraño, pero me siento en paz.

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